Las empresas de la metalurgia se unen para reducir el número de accidentes

Las empresas de la metalurgia se unen para reducir el número de accidentes

Existen ciertos empleos que, por desgracia, ocupan las primeras posiciones en lo relativo a los riesgos laborales que se asumen en su realización. A nadie le sorprende esto. Todos y todas sabemos que hay ciertos empleos en los que se pone, en mayor o menor medida, un riesgo para la salud del cuerpo humano. Desde las administraciones públicas se ha luchado sin cesar para dotar a este tipo de profesiones de un método válido y seguro y de materiales de protección que son de primera necesidad. Sin embargo, no siempre se puede asegurar que esto vaya a funcionar.

No cabe ninguna duda de que una de las profesiones que está asociada a la descripción que acabamos de realizar es la de ser obrero en la industria metalúrgica. No hay ni que decir que existe una gran cantidad, una enorme cantidad, mejor dicho, de riesgos que se pueden derivar de la realización de esta actividad. No tener cuidado o el más mínimo despiste puede resultar fatal en este sector y es por eso por lo que, desde muchas instancias sociales, se han llevado a cabo planes de protección de la salud en el trabajo para este empleo.

La Unión General de Trabajadores emitió un dossier en el que hacía un balance de los riesgos que asumen las personas que se encargan de trabajar en la industria metalúrgica. Tan solo ver el índice ya permite hacernos una primera idea de la cantidad de riesgos a lo que estas personas están sujetas: existen riesgos físicos, higiénicos, ergonómicos y psicosociales. Pelear con esos riesgos no es fácil y es el principal objetivo de todos aquellos que velan por la seguridad laboral en cualquiera de sus formas.

Son muchas las personas que se dedican, en nuestro país, a una de las industrias que más potencia ha tenido en España. Por poner ejemplos, la fabricación de vehículos de motor, semirremolques o remolques empleaba en 2014 a 207.000 personas y en 2015 a 218.000. Por otra parte, la fabricación de productos metálicos englobaba un volumen total de trabajadores de 217.000, por los 200.000 del año 2014. Y estas son solo dos de las ramas de la industria del metal en España. Según refleja la página web de Statista, hay, al menos, otras seis ramas más.

No cabe duda de que lo que más respeto da en lo relativo a la industria del metal es trabajar con hornos. La cantidad de accidentes que se han producido a lo largo de la historia con este tipo de máquinas ha sido grande y es por eso por lo que en los últimos años ha crecido de un modo exponencial la preocupación por controlar cualquier tipo de incidencia que se pueda llegar a ocasionar. Desde Ibertronix han afirmado que, de un tiempo a esta parte, las empresas que trabajan con hornos han decidido apostar por los sistemas termográficos para controlar lo que ocurre en el interior de sus hornos.

Una seguridad que no tiene precio

Apostar por la seguridad es algo que debe estar fuera de toda duda por parte de cualquier empresa, sin importar el tamaño que esta tenga. En primer lugar, porque de este modo se consigue asegurar la constancia del mejor recurso del que dispone la entidad, que no es otro que sus recursos humanos. Por otra parte, se garantiza otro aspecto muy importante: que la empresa no cuente con una mala publicidad e imagen como consecuencia de haberse producido un fatal accidente dentro de sus instalaciones.

Por suerte, las administraciones públicas se han puesto manos a la obra a la hora de endurecer la ley para castigar como es debido a todas aquellas entidades que no cumplan con el legítimo derecho de los trabajadores a estar protegidos durante el transcurso de su jornada laboral. Sin duda, este apoyo es la mejor medicina para tratar de disminuir el número de accidentes en esta industria, al mismo nivel incluso que la presencia de esos sistemas termográficos.

El objetivo está claro: conseguir que, de aquí a cuanto antes, el número de bajas laborales sea 0 y que los riesgos se hayan disminuido en su totalidad. No cabe duda de que se trata de un objetivo que es muy difícil de conseguir. Algunos dicen que es algo imposible. Pero plantearnos algo menor haría que nuestros logros fueran menores de los que pueden llegar a ser si ponemos nuestra mira en lo más alto.

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