Cómo Prevenir el Alzheimer y la Demencia Senil

Cómo Prevenir el Alzheimer y la Demencia Senil

Dice el dicho “Juventud divino tesoro” y en cierta medida, es cierto que al ser jóvenes disfrutamos, por lo general de mejores condiciones de salud. Al hacernos mayores tendemos a perder esta vitalidad y energía propia de la juventud y nuestro cuerpo empieza a darnos las primeras señales de deterioro.

Si bien, lo que debemos de considerar tanto en nuestra juventud, y sobre todo, al acercarnos a la madurez es el de cuidar nuestra salud para prevenir posibles enfermedades.

Las últimas y más avanzadas investigaciones en epigenética apuntan precisamente en este sentido y señalan lo importante que es nuestro entorno y hábitos de vida saludables para la prevención de enfermedades.

Y es que, si bien podemos llevar en nuestra genética la posibilidad de desarrollar una enfermedad como el Alzheimer, reduciremos las posibilidades de contraerla con la prevención y llevando acabo determinadas actividades y con una determinada alimentación.

Está claro que si de mayores contraemos esta enfermedad lo más adecuado es recurrir a una atención personalizada que es lo que recomiendan los profesionales de San Vital donde cuentan con todo un Complejo Residencial con un proceso diagnóstico estructurado y dinámico donde son capaces de detectar las necesidades y capacidades del residente desde el punto de vista clínico.

Si bien, para evitar tanto el Alzheimer como otro tipo de enfermedades relacionadas con la demencia senil podemos poner mucho por nuestra parte para reducir considerablemente las posibilidades de padecer esta enfermedad.

Hábitos Saludables y Ejercitar nuestra Mente en la Prevención del Alzheimer

Entre muchas otras de las cosas que podemos hacer para evitar padecer de Alzheimer, por un lado, se encuentra una alimentación adecuada.

Así, el consumo de vitamina B6, además de ayudar contra la migraña y la depresión, también es una gran aliada a al ahora de reducir el deterioro cognitivo. Esta vitamina se encuentra en legumbres, nueces, cereales y pescado.

Es cierto que todos somos diferentes, ahora bien, al crear una rutina estamos ayudando a establecer un horario fijo para las actividades diarias, ayudando así a ejercitar nuestra memoria.

Formar parte de una comunidad también es un elemento clave, puesto que evitar el aislamiento puede dar lugar a confusiones y accidentes. Contar con un grupo y comunidad a la que nos sintamos pertenecer aumenta considerablemente la calidad de vida.

Otra actividad que nos ayudará a ejercitar nuestra mente es la lectura. Adoptar un hábito de lectura consistente es una buena herramienta para reforzar las señalas de rejuvenecimiento celular al cerebro.

Hacer ejercicio es otra de las actividades que debemos realizar, al menos unos 45 minutos al día, con ello estaremos ayudando a nuestro corazón, además de oxigenar el cerebro y de paso rejuvenecer nuestras células y prevenir problemas motores.

Hay muchos juegos que están específicamente pensados para ejercitar nuestro cerebro como son los sudokus, las cartas, los juegos de memoria o los rompecabeas son una estupenda opción para mantener el cerebro en buen estado físico.

Otra actividad muy interesante de adoptar es el mindfullness o atención plena que, según diferentes estudios reduce el riesgo a padecer alzheimer.

Su práctica ayuda a desactivar las regiones cerebrales involucradas en la red neuronal por defecto y reduce la posibilidad de desarrollar Alzheimer según han informado expertos del centro Denken.

Si bien, aún se precisa desarrollar más estudios en este aspecto para poderlo demostrar que sea un tratamiento efectivo contra el Alzheimer, lo que sí es cierto es que los entrenamientos de “mindfulness” para los más mayores, aplican técnicas de meditación y relajación que reducen significativamente el estrés y la ansiedad.

De esta manera también se reducen los niveles de cortisol, hormona segregada como respuesta al estrés que afecta gravemente al sistema inmunológico e incrementa el nivel de azúcar y mejora muchos aspectos de la función mental.

En cualquier caso la práctica de mindfulness supone efectos muy positivos para nuestra salud en general. Debemos entender, por otro lado, que mindfulness y meditación no son lo mismo, aunque en algunos casos ciertas sesiones de meditación pueden incluir mindfulness o viceversa.

El mindfulness se refiere a la capacidad de prestar una atención plena a lo que estamos haciendo, se refiere básicamente a estar en el momento presentes siendo conscientes de lo que nos rodea, así como de nuestras pautas y hábitos de comportamiento.

 

Deja un comentario