El sector inmobiliario en la periferia de Madrid está en pleno auge

El sector inmobiliario en la periferia de Madrid está en pleno auge

Vivir en el centro de una gran ciudad, como todo en este mundo, tiene sus ventajas y tiene sus inconvenientes. La decisión que las familias toman para decantarse por una opción u otra depende del balance que se haga de vivir en un lado y vivir en otro. Y la verdad es que las decisiones y las prioridades varían en estos casos. Hay quien prefiere vivir más cerca del trabajo pero rodeada de más ruido. Y hay personas para las que la tranquilidad lo es todo y ponen por delante el vivir en la periferia.

La decisión idónea es aquella que nos permita vivir en un entorno tranquilo, lejos de los ruidos, la contaminación y el estrés que se genera en los centros de las grandes ciudades como, dentro de nuestro país, Madrid o Barcelona, pero que eso no suponga vivir demasiado lejos del trabajo. La razón está clara. Vivir lejos implica un mayor desplazamiento hasta la oficina, algo que implica gastos de gasolina y madrugones bastante serios. Vivir en un lugar retirado pero perfectamente conectado es la clave para vivir bien.

Un artículo publicado por el diario El Mundo hizo un análisis sobre lo que le sale, en términos monetarios, más barato y más caro a los ciudadanos: si vivir en las afueras o en el centro de una gran ciudad. Una cuestión implica, de un modo total, pagar mucho por un espacio reducido. La otra es sinónimo de tener la posibilidad de vivir en un espacio más amplio… sin pagar más que lo que se paga por un piso en el centro. La alternativa de muchos se inclina por desarrollar la segunda de las opciones, que parece estar ganando la partida.

Y está ganando la partida con los datos en la mano. Así lo determina un artículo publicado por el diario 20 Minutos que asegura que, en 2013, los pueblos madrileños se encontraban creciendo en lo relativo a su padrón municipal mientras que las grandes ciudades de la Comunidad y también su capital estaban perdiendo habitantes. Los datos, que son extraídos del Instituto Nacional de Estadística, ponen de manifiesto que la gente que trabaja en un lugar como Madrid cada día está más cansada de vivir en la ciudad y apuesta por las afueras como un medio de ganar tranquilidad y calidad de vida.

Municipios como Daganzo de Arriba, El Casar o Algete le están comiendo terreno a grandes urbes como lo son Madrid, Alcalá de Henares o Fuenlabrada en lo relativo a su padrón de habitantes. Las zonas rurales próximas a la capital de España son una elección cada vez más común entre los madrileños según nos han confesado desde Fresno Inmobiliaria. Y es que son cada día más aquellas familias que anteponen la tranquilidad a la cercanía de la gran ciudad y sus servicios.

Dos entornos cada vez más diferenciados

Lejos de equipararse las diferentes zonas de las que se compone la Comunidad de Madrid, lo que viene ocurriendo en los últimos años es que se está acentuando la diferencia entre la vida en la gran ciudad y la de los pueblos que, situándose cerca de ella, se encuentran en una zona más rural y tranquila. La verdad es que la capital de España presenta unos índices de contaminación que son cada día más grandes y una contaminación acústica que es, desde luego, una de las peores en Europa.

Este tipo de cuestiones es el que está haciendo que cada vez más madrileños apuesten por marcharse de la ciudad y establecerse en pueblos como los que hemos comentado previamente, que ven como su población viene creciendo de un modo continuo y en algunos casos exponencial desde hace ya varios años. El resultado es que todas esas personas que se están trasladando desde Madrid han ganado en calidad de vida de un modo muy importante según indican la mayoría.

No sabemos si esta tendencia seguirá siendo igual, se frenará o crecerá todavía más en el futuro. Lo cierto es que eso depende más de cómo evolucionen las cosas en Madrid, que seguirá teniendo la cercanía a los trabajos pero que no tiene pinta de alcanzar la tranquilidad y la calidad de vida de la que disfrutan las cada vez más familias que se marchan a vivir a los tranquilos pueblos de la periferia.

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